@ecosdelfuturo
Bien 😊😊🥳
@alberto
Que chulada 😀
@Herodes
Majestad a sus pies 👑
que tal por vuestros reinos 🤗🤗
@DekaBlack
Tempus fugit
Pero la familia olímpica siguió creciendo, porque los dioses podían liarse entre ellos o elegir como pareja a los mortales, según les viniera mejor. De la unión de un mortal y un dios nacía un semidiós, y, por supuesto, no faltaban todas y cada una de las pasiones humanas en todos estos seres divinos. Amores imposibles, celos, venganzas, adulterios e incestos.
Desde la vida eterna y la eterna felicidad que les proporcionaba el Olimpo, alimentándose de néctar y ambrosía, los dioses recibían los sacrificios y las plegarias de los pobres humanos, que solo podían comunicarse con ellos por medio de oráculos.
Y con esto basta para hacerse una ligera idea de todo aquel complicado panteón griego.
Si después de todo lo relatado alguien está pensando que a los griegos se les fue la mano inventando historias y fantaseando con los dioses, les recuerdo que luego vinieron otros que dijeron que un señor con barba y melena blanca creó un día el cielo y el mar, otro el sol y la luna, otro las plantas… que hizo un monigote de barro que fue el primer hombre, que luego le quitó una costilla y fabricó a la primera mujer… porque aquí cada maestrillo tiene su librillo.
Fuera quien fuera, cuando fuera y con las mañas que fueran… bien gracias al señor de barba en sus distintas versiones cristiano-judeo-islámica, o por culpa de los cataplines de Urano, o a raíz de un organismo unicelular… el mundo fue complicándose y no han parado de pasar cosas todo el rato.
Lo que viene a continuación solo es un puñado de ejemplos. Todos ciertos, aunque no se lo puedan creer.
La historia de cómo estos tres se repartieron el mundo está muy bien relatada en La Ilíada. Escuchen cómo lo cuenta el propio Poseidón:
Somos tres los hermanos nacidos de Crono, a los que Rea dio a luz. Zeus, yo mismo, y el tercero, Hades, soberano de quienes están en el mundo subterráneo. En tres lotes está todo repartido, así cada uno obtuvo un honor. A mí me tocó habitar para siempre en el canoso mar tras haber echado las suertes. El tenebroso ocaso le correspondió a Hades, y a Zeus le tocó el anchuroso cielo en el éter y las nubes. La tierra en común pertenece todavía a los tres, así como el enorme Olimpo.
Para un Oscar al mejor guion original.
En este resumido recuento estamos pasando de los temibles titanes, los poderosos cíclopes y los gigantescos centímanos, unas criaturas con las que mejor no entretenerse porque no acabaríamos nunca. Lo podemos resumir diciendo que eran unos seres pendencieros, muy broncas, muy bestias; los macarras de la mitología.
A lo que vamos es a que con Zeus comenzó la tercera generación de dioses griegos, la guay, la de los doce dioses olímpicos. ¿Doce? Anda… qué curioso; como los apóstoles que aparecieron después; doce, qué coincidencia tan tonta.
Zeus y sus chicos se empadronaron en el monte Olimpo, y allí se instaló una corte justa y perfecta, venerada por una humanidad imperfecta que los adoraba y los obedecía.
Por allí, por el monte Olimpo, además de algunos de los ya mencionados, andaba Apolo, monísimo; Atenea, muy lista; Artemisa, que donde ponía el ojo ponía la flecha; Dioniso, que no soltaba el gin-tonic…
Crono estaba aterrorizado porque se cree el ladrón que todos son de su condición. Se temía que alguno de sus hijos pudiera hacerle a él lo mismo que él le hizo a su padre, por eso le dijo a su mujer: «Si no te importa, querida, me vas a ir pasando a los niños según vayan naciendo». Rea se los daba y Crono se los comía.
Hasta que Rea se hartó de que su marido se zampara a toda la prole y el último no se lo dio. Engañó a Crono entregándole una piedra para que se la comiera en vez de al niño, y Crono, a quien ser dios no le eximía de ser bobo, se la tragó. Rea escondió a su hijo en una cueva para que creciera a salvo, y cuando el muchachillo fue mayor le dio un vomitivo a su padre, a Crono, y le hizo escupir a todos los hijos que se había merendado.
Así fue como Zeus liberó a todos sus hermanos, tres chicas y dos chicos, y se convirtió en el más chulo y marimandón de todos los dioses. Sus dos hermanos más famosos fueron Poseidón, que acabó hundido, y Hades. A este le dio por encerrarse en el sótano y dedicarse a los servicios funerarios.
Uno de los hijos de Gea y Urano fue Crono, que ya ha sido presentado al principio de esta historia y que fue el que le cortó los cataplines a su padre. Después de desgraciar a Urano y destronarlo, Crono pasó a ser el segundo soberano del Universo, y se lió con una de sus hermanas, Rea. Esta pareja fue la segunda generación divina. Pero había un problema.
Según aquellos grandes fabuladores, en el principio de los tiempos solo existía el caos; algo indefinido, amorfo, un gran vacío. Hasta que surgió la primera generación de dioses. Gea era la Tierra, fecunda ella, por eso era la chica. No hace falta insistir de dónde viene eso de geografía, geología, geodesia… pues de ahí, de la diosa Gea.
Gea necesitaba un novio, así que engendró por su cuenta, sin ayuda de nadie, a Urano, que era el cielo. O un cielo, según se mire. Tierra y cielo se juntaron, y así Gea y Urano, que formaron la primera pareja divina, dieron origen al universo. En sus tiempos surgieron los mares, los ríos, las montañas y empezaron a proliferar los dioses por un lado y los hombres por el otro. Ni que decir tiene que los hombres eran la última mierdecilla del universo, sujetos al capricho de los dioses, que eran los que manejaban el cotarro
Hesíodo fue un señor que vivió hará unos dos mil setecientos o dos mil ochocientos años. Entiéndase esto de manera aproximada porque dadas las fechas de las que hablamos es muy difícil afinar. Hesíodo escribió una obra muy entretenida que se llama Teogonía, y ahí cuenta él los orígenes del mundo y todos los dioses que tuvieron que ver con ello.
Lo que hizo Hesíodo fue poner en orden todo ese lío mitológico; explicarnos quién era el padre de quién, por qué tal dios tenía tal poder o por qué esa diosa le tenía manía a la otra. Y partiendo de esta base ya pudieron llegar en los siglos siguientes otros guionistas que corrigieron, adornaron y aumentaron todas y cada una de las historias.
Y por eso los reyes del mambo en esto de los dioses son los griegos, porque se dedicaron a escribirlo todo. Bien es cierto que luego se les fue la pluma creando deidades, follones entre ellos, peleas
podía castigar, matar, premiar… pero siempre avalado e inspirado por algún dios que le daba la razón. Acogotar, aterrorizar o matar en nombre de un dios, cualquier dios, es más antiguo que el hilo negro, pero el que acogota, aterroriza o mata es el hombre.
El dios era y sigue siendo el que da la excusa perfecta, por eso todas las civilizaciones crearon sus propios dioses. Da igual si eran uno o tropecientos. El caso es que todo ocurre porque los dioses quieren, y si es el líder humano el que provoca que ocurra, es porque tal o cual dios le ha dicho que proceda.
Segunda duda: ¿quién puso toda la maquinaria mitológica en marcha? Alguien tuvo que hacerlo, está claro, pero hay que echarle un poquito de imaginación, porque carecemos de datos concretos. No conocemos ni la fecha ni el nombre y los apellidos del que puso el negocio en marcha, pero alguien lo hizo en algún momento. Así que imaginemos a un tipo que hace unos cinco mil años, en Mesopotamia o en Grecia, se paró a preguntarse cosas.
De dónde venimos, qué hay más allá del cielo, ¿y dentro de la tierra?… a dónde vamos cuando morimos, quién trajo el fuego, de dónde sale tanta agua, quién envía rayos y truenos, por qué ese bicho vuela y yo no…
Como nadie tenía respuestas ni para una sola de las preguntas, el tipo en cuestión, seguramente con un amigo, decidió crear una serie de dioses que dieran explicación a tanto interrogante. Así fue naciendo un dios para cada cosa y para cada necesidad, sentimiento o actividad humana. Y así fueron los hombres creando dioses a su imagen y semejanza. Algunos dicen que fue al revés, que los dioses crearon al hombre a imagen y semejanza suya, pero conviene no hacer mucho caso porque las pruebas hablan en contra. Parece demostrado que primero fueron los hombres y luego los dioses.
El caso es que las leyendas, los mitos, los cuentos… llamémoslo como queramos, se fueron transmitiendo de forma oral y a través de dibujitos, porque al principio los antiguos no eran mucho de escribir. Pero alguien tenía que empezar a pasar todo eso
Primera pregunta: ¿dónde está el principio de la madeja? Quién sabe. Puede que esto de los dioses empezara porque los humanos necesitaban líderes, y esos líderes necesitaban a su vez seres superiores en los que escudarse
Una de dioses parte 2
Allí andaba Eolo, que soplaba lo suyo
Dioniso, que también soplaba, Hefesto, Hermes, Morfeo, Heracles, las Musas, las Horas, las Moiras, Helios, Niké, Némesis…
¿Pero quién demonios organizó todo este follón mitológico?
Cuando una se para a repasar detenidamente todo el lío de dioses que en el mundo han sido, lo primero que queda en evidencia es que en Mesopotamia, en Grecia o en Roma, por citar solo tres civilizaciones, contaban con unos equipos de guionistas que les daban mil vueltas a los de la Paramount, la Metro y la Warner. Ni juntándose las tres productoras sacarían tan buenas historias como las que ya se inventaron los antiguos.
Pero inmediatamente después hay que plantearse por dónde empezar a contar este culebrón mitológico, porque si no se centra el tiro no hay dios que se aclare con tanto dios.
@jabato@bizkaia.social @ElenaMusk
Desde mi parcela de la ansiedad que sufro desde hace mucho tiempo
no es comparable con una situación de acoso o el derrumbe de la autoestima
provocado por terceras personas
por mí lo digo
Valiente eres muy valiente y tienes lo que quieras y necesites de mi
por mí forma de sentir
te he sentido y me duele por ti y por mi
si te puedo ayudar aquí estoy
mikel
un abrazo ❤️
@Randovan
Mañana más esto sigue a mejor
lo voy a alternar con el Caballero de la triste figura
@Randovan
Cierto meh voy a pasar 🤣🤣
@UnSimpleTatin
No es mío no soy tan bueno
ojalá lo intento 🤗🤗
Lector , Cuenta Cuentos, Conciencia Social
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