Las multitudes piden pulpo, solo quieren pulpo. Pero llegará el día en el que el pulpo ya no les sirva para satisfacer sus más oscuros deseos, sus tentáculos fríos y pegajosos ya no se agarrarán con fuerza a sus traseros y su cabeza redondeada y blandita no les producirá placer. Entonces buscarán un nuevo cefalópodo que les vuelva a hacer sentir placer, levantarán sus miradas y dirán ¡ayúdanos, calamar!
Y yo susurraré: no.
Déjenos el pulpo
por la pulpa de Tamarindo 🤬
Así que, el PP, por ejemplo, ha pensado que era un buen momento para dar un giro a su postura hasta ahora y dice estar dispuesto a abrir un debate serio y sosegado, como si esto en España fuera posible, para regular los vientres de alquiler siempre que no medie una prestación económica. O sea, que haya mujeres que, como si fueran una ONG, presten su cuerpo de manera altruista. Los vientres de alquiler son un negocio y una forma de explotación de las mujeres y reabrir este debate porque un caso determinado, que tiene además muchos más elementos de polémica, está en boca de todo el mundo es una muestra de irresponsabilidad. En España los vientres de alquiler son ilegales.
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