“Mire usted”, le contestó, “cuando tomé posesión me dijo el rector: Tiene usted ahora que ir al Sr. arzobispo para ponerse a su disposición.
—¿Y por qué?, dije yo.
—Hombre, es lo que hay que hacer, ¿no le parece?
—Pues me he venido sin más [a Madrid] y que le den por culo al arzobispo y al rector”.