'La hipótesis de que una proteína pudiera ser el agente de una enfermedad infecciosa originó mucho escepticismo, pero eso no desanimó a Prusiner que, dos años más tarde, en 1984, volvía a sorprender a la comunidad científica mostrando que el gen que codifica tal proteína se encuentra en el genoma de muchos mamíferos, incluido el hombre. Resultaba increíble que el prion, presunto agente de gravísimas lesiones neurodegenerativas, fuera sintetizado normalmente en nuestro propio organismo.'