Benedicto fue una clara mejora sobre su predecesor, ya que se enfrentó a obispos y cardenales perseguiendo la pedofilia y la corrupción en la iglesia, allanándole el camino a Francisco. Que a su vez es una clara mejora sobre Benedicto. Ningún líder dura si no hace concesiones a diestra y siniestra. Y en el caso del Vaticano es cuestión, literalmente, de supervivencia.
Lo más ultramontano, reaccionario y homófobo de la iglesia católica nos pilla bastante más cerca que Roma. Si queremos que Roma se mueva, mal vamos si desde casa hay gente tirando en dirección contraria.