Llevo más silenciados por mi (al parecer) polémica opinión de que si vas en un bus no deberías de ir hablando porque hay otras 54 personas contigo en un espacio cerrado de metal que no quieren escuchar cómo cuentas tu vida por teléfono ni al que va sentado al lado que cuando el Gran Joseo. Están ahí ahí con cuando en Twitter tuve que explicarle a la gente que no puedes echar el asiento para atrás en el autobús sin pedir permiso al que va sentado detrás de ti. Qué recuerdos.
@keyeoh en los trenes de Renfe que el asiento reclinado sale del espacio de tus piernas es una maravilla pero en un autobús lleno es una tortura