El bacalao lo debían vender en el rastro, en las prenderías, y e mejor en las tiendas de antigüedades.
Una vez el camarada René Magritte envió una carta al Partido Comunista Belga (del que era miembro) diciendo que un trabajador que bebe champán porque le gusta el sabor es diferente de un rico que lo bebe solo para demostrar que tiene el dinero para cómpralo.