Este ha sido el increíble periplo de San Nicolás, desde Anatolia a Italia, pasando por casi todos los países europeos, embarcándose luego a Nueva York, regresando al Viejo Mundo, como un “indiano” triunfador, y retirándose luego a Laponia, sin llegar a jubilarse pese a su avanzadísima edad…
Pronto, Papá Noel cumple 1737 años… No es extraño que en tan larga vida haya cambiado tantas veces de atuendo, de medio de transporte, y que haya cogido algo de sobrepeso. Como ciudadano norteamericano se libró de aquel ayudante, el siniestro Zwarte Piet, aunque este continúa su condena al lado del San Nicolás europeo, por tierras flamencas y holandesas, pero ya no se le permite usar el látigo ni tampoco asustar a los niños.