No sé cuánto dolor tengo que haber albergado dentro antes de que mi necesidad de desaparecer sea comprendida y legitimada. No sé cuánto dolor más puede caberme antes de explotarme dentro. Solo el sueño parece liberarme momentáneamente de un dolor inabarcable, pero forzar el sueño químicamente para derme descanso temporal conlleva siempre un despertar con más confusión y daño, daño que siempre me espera (ya es más de lo que hizo la mayoría de la gente en mi vida)