Hablemos de intolerancias a contenidos que consumimos por la red.
Los hay alérgicos a las noticias. Otros a lo que huela a cultureta. Otros al sensacionalismo…
Yo no puedo (más) con las chorradas.
Ya de pequeño partía praos con los niños que se pasaban un curso entero hablando como El Chiquito de la Calzada. O Alfonso Arús. O el reportero total.
Pero el influjo de la tele mala de los noventa no sería nada comparable al la invasión de chorradas que petaría el internet español, con especial incidencia en los grupos de Whatsapp de colegas.
Hubo un momento en que la conversación dejó de ser posible. La parida saturó los canales.
Y encima esto:
“Pero Miguel, tronco, cuál es tu problema, tómatelo con humor hombre plas plas (palmadazas en la espalda…)”
Llamemoslo el llamamiento espagnolo a la intrascendencia. En España es de mala educación no querer celebrar, no formar parte del espíritu de la fiesta.
No ser superficial.
Pues de eso también me he salido.
@proteusbcn @miguelespigado
País no! agrupación de egos 😶