España, mi España, ay. Nunca me defraudas. Hemos pasado del "Un día menos" y los aplausos en los balcones a las notas que empiezan por SOMOS TUS VECINOS y que invitan a un sanitario o cajera de supermercado a abandonar el vecindario. De esta salimos mejores, claro que sí. De aquí salen los hijo de la grandísima puta perfeccionados, modelo postCovid-19.