Ni ley CELAÁ ni pollas en vinagre. A fer la má los conciertos. Toda la educación pública, quien quiera privada, quien quiera elitismo, que se lo pague de su bolsillo. La religión, en los lugares privados de culto. Por otro lado, muchos no tienen ni puñetera idea de lo que es que quieran condenar a alumnos con necesidades especiales a la educación especial. Me recuerda a la niña chica de los Santos Inocentes. Niños con necesidades especiales condenados al desprecio.
Yo es que acababa pronto. Ni un puñetero duro para elitismo, para opio del pueblo, ni para segregación, y mucho menos para condenar a un rincón a los alumnos con necesidades especiales.