@durru@mastodon.social Su impunidad parecía no tener fin. La envidia se apoderó de él, y con ello se esfumó la vida de su hermano.
Nos robaba el chusco de pan de forma muy campechana. Nunca tenía bastante, su avaricia era directamente proporcional a nuestra hambruna.
Su cuerpo de lobo disfrazado de cordero, ya no podía esconderse más.
Entonces llegó el momento de cortar por lo sano.