Esta mañana he tenido que sufrir por whatsapp la diatriba de un fascista que, haciéndose pasar por damnificado, cargaba contra gobierno, inmigrantes, izquierda y todo lo que a él le parecía mal en este mundo.
Por favor, no os hagáis eco de estos hijos de puta nazis que se aprovechan de las circunstancias para meter su discurso de odio.
Es que no se trata sólo de la negativa a procurar el tratamiento médico apropiado a su dolencia, que ya de por sí es grave, sino del perjuicio económico y moral derivado de tener que buscar un sitio donde recibirlo a su propia costa, y de la estigmatización, tratándose de una trabajadora del propio centro médico. Se han cebado con ella, desde luego.
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