Me encontré “Escapar”, un cómic de Guy Delisle que cuenta, desde la perspectiva de un secuestrado, los tres meses que pasó tirado en un jergón, esposado a un radiador, en una habitación vacía, donde solo variaba la luz de un ventanuco tapiado y los 15 minutos que le permitían levantarse para comer e ir al servicio.
En este estado de privación los sucesos más insignificantes se convierten en acontecimientos.
Un día se come un ajo y es una explosión de sabrosura; otro se deleita hasta la lágrima al escuchar en la lejanía una canción (no importa cuál) en ruso.
Quienes vivimos sobre saturados de estímulos olvidamos esto:
No sentimos más por recibir más; recibir lo máximo todo el tiempo nos insensibiliza, nos hace callo en el alma.
Porno más salvaje; drogas más potentes; noticias más radicales; historias más trepidantes; relaciones más extremas… Da igual.
Cuanta más madera le echas a esa locomotora de los hermanos Marx, más se disipa la potencia de lo vivido.
#VidaSinSmartphone