También el milagro que realizara el santo admite variaciones, pues hay otra, todavía más sórdida que la del padre proxeneta, que relata cómo el santo se topó con un macabro escenario en el que un carnicero había degollado y descuartizado a unos pobres niños a los que mantenía en salazón. Al obispo solo le bastó una señal sobre el barreño para resucitarlos. Después, encadenaría de por vida al asesino, un tal Pierre Lenoir, obligándolo a seguir sus pasos, atado al burro, con tal de que utilizara su zafiedad para amedrentar y disuadir a los chicos desobedientes. El funesto personaje se convierte en el villano del rito, ennegrecido (no se sabe si por el hollín de las chimenas o porque era de piel negra), lleva un látigo para fustigar a los pequeños, de ahí que se le conoce como Le Père Fouettard, o El Padre fustigador, y también un saco donde llevarse a los chicos rebeldes. Zwarte Piet o Schwartz Peter son otros de los alias del siniestro personaje (según sea la tradición neerlandesa o alemana) al que, a veces, no dudan en dotar de atributos diabólicos como cuernos o cola. Es, sin duda, el contrapunto al bondadoso San Nicolás, vestido este, con hábito episcopal, mitra y báculo.
@mikelalasmuto saltó a la fama y fue reina por un día!!!