Julia de Burgos
En la distancia, en la imposibilidad, esconde su amor el amante, como si fuera una vergüenza, como si fuera indigno, como si fuera pretencioso de más. El alma amante, humilde y solitaria, se contenta en el seguimiento, en la brevedad del instante inspirador, en el silencio que contempla al amado con la reverencia de un ser sagrad