Las multitudes piden pulpo, solo quieren pulpo. Pero llegará el día en el que el pulpo ya no les sirva para satisfacer sus más oscuros deseos, sus tentáculos fríos y pegajosos ya no se agarrarán con fuerza a sus traseros y su cabeza redondeada y blandita no les producirá placer. Entonces buscarán un nuevo cefalópodo que les vuelva a hacer sentir placer, levantarán sus miradas y dirán ¡ayúdanos, calamar!

Y yo susurraré: no.

Sign in to participate in the conversation
CleverLibre Social

CleverLibre Social is an inclusive social instance for open discussion, learning, and community.
All cultures welcome.
Hate speech and harassment strictly forbidden.