Yaissa Jiménez
El saoco, la masa, la wasacaca, el ají
Por allá, en la loma de concreto
dando e’tilla con el tiempo,
enrolando el sentido que viene con el desorden y ma’cando instantes
con la necedad de muelas y tabaco.
Por aquí, en tu esquina favorita
en tu atmósfera predilecta
a tu mejor hora.
Oliendo a masa frita
a molienda, a vinagre, a orégano en mano
a yelva, a romo y Príncipe encuero,
desmenuzado.
A polvo mañanero,
a agua sabatina en la planta de los pies.
Saliendo a la calle:
San Miguel arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda
delante y detrás, en la órbita del sí o sí.
Aquí mi’mo
a una palabra de tu Santo, de tus collares.
¡Tu bendición entera!
¿Qué pa dónde?
Pa donde viva mi hermane, directo a donde se mama.
En el punto en que la compasión es carne y se necesita para vivir.
A la vera del golpe que rebota
y el mora’o se vuelve una razón
para sanar.