Lo que más me asusta ahora mismo es el odio. Ese odio visceral que muestran abiertamente y sin tapujos personas con las que me cruzo a diario. Una vecina, un compañero de trabajo, una amiga, un familiar... esa gente que, de repente, ve legítimo odiar al diferente, a quien no ha hecho más que defender sus derechos. Esa gente que valida el fascismo sin sonrojarse. Como si fuera algo razonable o incluso lógico.
Esa gente que antepone ese odio a sus propios intereses, que va a votar por pura venganza.
@mikelalasmuto yo creo que esto va más allá del egoísmo, es más, creo que ni siquiera es egoísmo. Esta gente no está pensando en su interés o bienestar, en muchos casos votar a fascistas les perjudica. Es puro odio. Y el discurso político actual, avalado por los medios de comunicación, ha contribuido a radicalizar a mucha gente. El odio es una reacción natural al miedo, y han sabido utilizar el miedo que la pandemia y la situación económica ha generado de manera irremediable para convertirlo en odio.