ECOS
Me lo dijo el viento,
en su fuga de notas y vaivenes.
Me lo dijo la tierra,
en cada surco nuevo del arado.
Me lo dijo el agua,
en su estampida de gotas renovadas.
Me lo dijo el alma de las cosas,
con su dedo de niebla navegante.
Me lo dijo a solas el silencio,
con las cuerdas del arpa adormecida.
Me lo dijo la sed de la palabra,
con su aroma de letras como pétalos,
unas veces, herida y otras, besos.