Comida
Patatas a la importancia
3 patatas de tamaño medio o 2 grandes.
Harina de trigo.
2 huevos.
1 cebolla grande o 2 más pequeñas.
3 dientes de ajo.
Unas ramas de perejil fresco.
Unas hebras de azafrán, 5 o 6.
100 ml de vino blanco.
Agua o caldo de pollo, la cantidad que necesites para cubrir las patatas.
Abundante aceite para freír y sal.
Sancho Panza, que vio en el suelo al fraile, apeándose ligeramente de su asno, arremetió a él y le comenzó a quitar los hábitos. Llegaron en esto dos mozos de los frailes y preguntáronle que por qué le desnudaba. Respondióles Sancho que aquello le tocaba a él legítimamente, como despojos de la batalla que su señor don Quijote había ganado. Los mozos, que no sabían de burlas, ni entendían aquello de despojos ni batallas, viendo que ya don Quijote estaba desviado de allí, hablando con las que en el coche venían, arremetieron con Sancho y dieron con él en el suelo, y, sin dejarle pelo en las barbas, le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido; y, sin detenerse un punto, tornó a subir el fraile, todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro; y cuando se vio a caballo, picó tras su compañero, que un buen espacio de allí le estaba aguardando, y esperando en qué paraba aquel sobresalto, y, sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso, siguieron su camino, haciéndose más cruces que si llevaran al diablo a las espaldas.
-Para conmigo no hay palabras blandas; que ya yo os conozco, fementida canalla -dijo don Quijote.
Y, sin esperar más respuesta, picó a Rocinante y, la lanza baja, arremetió contra el primero fraile, con tanta furia y denuedo que, si el fraile no se dejara caer de la mula, él le hiciera venir al suelo mal de su grado, y aun mal ferido, si no cayera muerto. El segundo religioso, que vio del modo que trataban a su compañero, puso piernas al castillo de su buena mula, y comenzó a correr por aquella campaña, más ligero que el mesmo viento.
Y diciendo esto, se adelantó y se puso en la mitad del camino por donde los frailes venían, y, en llegando tan cerca que a él le pareció que le podrían oír lo que dijese, en alta voz dijo:
-Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche lleváis forzadas; si no, aparejaos a recebir presta muerte, por justo castigo de vuestras malas obras.
Detuvieron los frailes las riendas, y quedaron admirados, así de la figura de don Quijote como de sus razones, a las cuales respondieron:
-Señor caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito que vamos nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen, o no, ningunas forzadas princesas.
Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana?
Si te engañó su hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en ti hermosura está amagada
la ocasión de morir muerte temprana.
Cuando te corte la robusta mando,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento terminará tu suerte.
No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tú nacer para ti vida,
que anticipas tú ser para ti muerte.
“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los “¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me blokea?
¡Aquí de los “¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me blokea?
¡Aquí de los blokeos que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mí locura las amago.
¡Que sin poder saber cómo ni donde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; mañana no ha legado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y uno será, y uno es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto
a pañales y mortaja, y joseos he quedado
presentes sucesiones de difunto. que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mí locura las amago.
presentes sucesiones de difunto.
Era un hombre a un ego pegado,
era un ego superlativo,
era un ego sayón y escriba,
era un pez espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
era una alquitara pensativa,
era un elefante boca aariba,
era Ovidio egolatrado pero egolizado.
Era un espolón de una galera,
era una pirámide de Egipto,
las doce tribus de egos era.
Era un naricísimo infinito,
muchísimo ego-ismo, ego tan feria,
que en la cara de Anás fuera delito.
Mi versión
SONETO A LUIS DE GÓNGORA
Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.
¿Por qué censuras mis joseos tú la lengua griega de madroño
siendo sólo rabino de la judía,
cosa que tú nariz aún no lo niega?
No nariz más, por vida mía;
te joseare pardieez
aunque este de escribas se te pega,
puede tener de sayón la rebeldía.
Quevedojoseo
Ding Dong Dong a esa gente
Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabino de la judía,
cosa que tú nariz aún no lo niega?
No escribas versos más, por vida mía;
aunque este de escribas se te pega,
puede tener de sayón la rebeldía.
Quevedo
Lector , Cuenta Cuentos, Conciencia Social
Diseñador Gráfico